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(...) His are works that are made to last. (...)
Yet this is another way of looking at art, and one which can be applied with special stress to the kind of work which Valls produces. His technical process, minutely organised, is the very opposite of spontaneous. In fact, the adjective which springs to mind when one considers it is at first sight surprising: Valls is, in the true sense of the word a conceptual painter. This conceptual element in his work is further stressed when one notes the fact that his figures are essentially inventions, rather than studies made from life.
(...) he is a Spanish representative of a new and intriguing kind of art which is beginning to subvert some of the most cherished assumptions of 20th century Modernism, and which, in addition, radically challenges established notions about what is, and is not, avant-garde. (...)
In Valls’ paintings it is the psychological situation itself which is the subject. His figures, not painted from life as I have said, earlier, are essentially vessels, containers for emotional events, which they hold up for our inspection rather as we look at liquid held in a transparent vessel.
(...) His figures now confront us in their own right. What they embody is something which does not have struggle to be modern or contemporary as these terms are usually defined. These are not comforting pictures. They bear no resemblance to a good armchair, which is what Matisse said a successful painting ought to be. They impress because of their skill, and the delicate poetry which informs them. All the same, what is true memorable about them comes from elsewhere: It is the accuracy with which they reflect the uncertain spirit of our times. What makes this impress as much as it does, is not accuracy alone, but the intellectual sophistication with which what the artist has to say is communicated. At a time when we have almost forgotten what good painting can be like, what it can in fact do, here are the products of an artist who is fully conscious of his own powers.

(...) Las obras de Valls están hechas para perdurar. (...)
Aún hay más maneras de mirar al arte, y una en particular debe ser aplicada al tipo de obra que produce Dino Valls. Su manera de aplicar la técnica, minuciosamente organizada, es lo opuesto de la espontaneidad.De hecho, lo primero que se nos ocurre al intentar describir su arte es que Valls es, en el sentido más estricto, un pintor conceptual. El elemento conceptual de su obra resalta más cuando añadimos que las figuras que emplea en sus obras son puras invenciones, ni siquiera modelos tomados de la vida real.
(...) es el representante español de un tipo de arte nuevo e intrigante que está comenzando a desafiar muchas de las respetadas presunciones del Arte Moderno del siglo XX y las nociones sobre qué es y qué no es vanguardia. (...)
En las pinturas de Valls, es la psicología de la escena la que es protagonista. Sus figuras, nunca inspiradas en la vida real como he mencionado antes, son esencialmente como urnas que encierran los eventos emocionales, en las cuales podemos examinar su contenido a través de un cristal transparente.
(...) Sus figuras ahora nos desafían en su propia identidad. Lo que representan es algo que no tiene por qué luchar por ser moderno o contemporáneo tal y como se entienden estos términos hoy en día. No son imágenes reconfortantes. No se asemejan al cómodo sillón al cual, según Matisse, todos los buenos cuadros debían parecerse. Estas obras impresionan por su destreza técnica y la delicada poesía que evocan. A su vez, lo que llama la atención es la precisión con la que recoge el espíritu incierto de nuestros tiempos. No sólo la precisión hace que estas obras sean memorables, sino que la sofisticación intelectual que las concibe logra que el mensaje sea comunicado con más fuerza y nitidez. En unos tiempos en los que hemos olvidado casi por completo lo que es una buena pintura, en Valls encontramos la obra de un artista que es plenamente conocedor de sus poderes.

Edward Lucie-Smith
Ensayo para monografía “Dino Valls: ex picturis”, Mira Editores, Zaragoza, 2001.




(…) Valls is, in terms of skill, at least as gifted as Dali. In terms of what he has to say about the world we live in, he is a much more profound and serious artist.

Edward Lucie-Smith
Texto para el catálogo de la exposición “Psicostasia”,
Galleria Il Polittico, Roma, mayo 2006.




(...) A Spanish artist who favours erotic subtexts is Dino Valls (b.1959). (His paintings) demonstrates his extraordinary level of painterly skill and the way in which he makes use of classical archetypes while at the same time contradicting or subverting them. (...)

Edward Lucie-Smith
Art Tomorrow , Ed. Pierre Terrail, Paris, 2002.




(…) The predominant element in Dino Valls's painting, as we shall try to prove in this essay, is the manipulation of the concept of time, be it either historical (real time) or fictitious time which contributes to the unique character of his work. (…)
Valls's art is fabricated in the interior of the studio, it is conceptual and not inspired in real life experience or plein air: it is not the result of direct observation. His art is the product of his memory and imagination. (…)
Dino Valls does not portray the unique and instantaneous moment of the exterior world. On the contrary, he presents it idealized and stable in order to compare it with the constantly changing interior world; the interiors and imagined scenes, the attrezzo of his works serve as the background for the interior, spiritual dimension. There is a slow evolution from the scenario filled with motifs towards a starkness, a deprivation of secondary elements. We shall see how the artist manipulates these scenarios as containers that reflect the interior psychic state. (…)
The compositions and portraits elaborated by Valls are completely conceptual and are in no way based on photography, a very common practice today. (…)
The artist, a doctor in medicine, applies from the outset a scientific anatomical study in order to carry out a detailed scrutiny of the human body. (…)
In conclusion, Valls continues to analyze modern and postmodern content through figuration, employing traditional techniques of Flemish and Italian oil painting which are painstakingly researched and then personalized, not a common practice among today’s painters. He usually draws small preparatory sketches before transferring his idea to paint on wood or canvas. He uses layers of tempera before he applies the transparent oil paint that intensifies the tempera colors underneath. His aim is to maintain the light that is reflected by the lower layers. To paraphrase the artist, his artistic mission, both technical and conceptual, is to share and contribute darkness. His paintings do not explain, but make an appeal to the unknown and darkest side of human nature. "Obscurum per obscurius, igotum per ignotius." (An old alchemist saying).

(...) El elemento con mayor presencia en la obra de Valls y que le otorga un carácter tan personal, como probaremos en este ensayo, es la manipulación del concepto del tiempo, tanto histórico como ficticio. (...)
El suyo es un arte de atelier y no de plein air, no es el fruto de la observación directa. Es un arte producto de la memoria y de la imaginación. (...)
Dino Valls no retrata el momento único e instantáneo del mundo exterior. Al contrario, lo presenta como algo idealizado y estable para contrastarlo con el mundo interior cambiante; los interiores y escenarios ingeniados, el attrezzo de sus obras, sirven de fondo a la dimensión espiritual interior. Existe una evolución paulatina desde el escenario repleto de motivos hacia una desnudez, una desprovisión de elementos del fondo. El artista manipula estos escenarios como contenedores que reflejan el estado psíquico interior. (...)
Las composiciones y retratos elaborados por Valls son completamente conceptuales, y no están basados en la fotografía, una práctica habitual hoy en día. (...)
El artista, licenciado en Medicina, aplica el estudio científico de la anatomía para realizar un detallado escrutinio del cuerpo humano. (...)
En conclusión, Dino Valls prosigue con su análisis del contenido moderno y postmoderno a través de la figuración, empleando técnicas de la pintura flamenca e italiana al óleo. Valls investiga meticulosamente los procedimientos, y posteriormente los personaliza; una práctica poco habitual en el pintor de hoy. Normalmente, dibuja pequeños bocetos preparatorios, para después transferir su idea a la pintura, sobre un soporte de madera o lienzo. Usa capas de temple antes de aplicar el óleo transparente que intensifica el color de la témpera subyacente. Su propósito es mantener la luz que viene reflejada desde las capas previas más claras del temple. En palabras del pintor, su labor artística, tanto técnica como conceptual, consiste enaportar oscuridad. Sus cuadros no explican, sino que apelan a lo más oscuro o desconocido del ser humano. “Obscurum per obscurius, ignotum per ignotius”, (antiguo lema alquímico).

Catherine Coleman
Ensayo para monografía “Dino Valls: ex picturis”, Mira Editores, Zaragoza, 2001.




(...) Valls non è certo artista da lasciare indifferenti: affascina e poi magari respinge; inquieta e forse ferisce. Ma è impossibile che i suoi quadri suscitino un sentimento di assuefazione. (...) Valls, va detto subito, è pittore provvisto di un virtuosismo sorprendente; che, durante un ventennio, si è applicato a studiare meticolosamente le tecniche, l’iconografia e l’iconologia di 600 anni di arte occidentale; un pittore ossessivamente intento al conseguimento della perfezione, sia nella tecnica (quella preferita -ma non l’esclusiva- è la sofisticata tempera all’uovo su tavola, con velature di pittura ad olio), che nella risoluzione dell’immagine. (...) Valls non è affatto un pittore realista, semmai proprio il contrario. Arte, la sua, immaginativa e mentale, metamorfica, non di rado visionaria, sempre distaccata dal riscontro diretto con la natura, e tutta nutrita della storia dell’arte. È stato anche possibile ipotizzarne una valenza concettuale (...)

Carlo Fabrizio Carli
Catálogo de la exposición Barathrum, Galleria Il Polittico, Roma, febrero 2004.




(...) Valls’s paintings are extraordinarily precise and painstaking, with obsessive attention paid to every little detail, whether it’s the marks on the skin of a girl or marks left on the stone floor, and even the most insignificant reddening around the eyes or cracks on the lips of a little girl; this is the heir of the best tradition in Spanish realism with its merciless and dramatic load of tears, ecstasy and sweat and its tragic perception of existence. Yet unlike many of his colleagues who look to the experiences of ancient painting, he does not use real models, and much less photographs. (...)

(...) La pittura di Valls è straordinariamente precisa, minuziosa, maniacal­mente attenta ai minimi dettagli, si tratti delle macchie sulla pelle di una ragazza o dei segni lasciati sulla pietra di un pavimento, ma anche del più insignificante arrossamento intorno agli occhi o delle screpolature sulle labbra di una bambina; figlia, in questo, della migliore tradizione del realismo spagnolo, con il suo carico impietoso e drammatico di lacrime, estasi e sudore, e col suo sentimento tragico dell'esistenza. Eppure I'ar­tista non utilizza, al contrario di molti suoi colleghi che guardano alle esperienze della pittura antica, modelli reali, e tantomeno fotografie. (...)

Alessandro Riva
Carnet Arte, Milano, enero 2004.




(...) La pittura di Valls associa ad una tecnica raffinatissima una complessità intellettuale e culturale, che inducono e sottomettono lo spettatore al fascino vertiginoso della visione di un abisso. (...) Gli attori che vivono dentro l’abissalità della pittura di Valls sono i corpi nudi di fanciulli e fanciulle, uomini, donne e vecchi, sottoposti ad un gioco inesplicabile che li consegna, come vittime prenatali, ad una tirannia enigmatica e sconosciuta. L’intensità drammatica di questi corpi sacrificali, annuncia e denuncia la tragedia del destino umano. (...) Valls dipinge non solo questa carne corruttibile ma ne dipinge anche la pelle, il derma, in maniera prodigiosa, essa è insieme l’involucro misterico, luminoso e oscuro che consegna l’uomo all’essenza sacrificale del proprio destino.

Alberto Abate
Avanti,Roma, 28 enero 2004.




(...) Y con nueva figuración queremos decir pintura inquietante y hermosa, rebosante de conceptualidad y de desasosiego. Demuestra su dominio del dibujo, la artesanía trascendida en el arte del óleo, el oficio de mirar. Dino Valls viaja, desde la claridad y la conciencia, hacia la oscuridad que nos habilita y nos conforma íntimamente. Desvela estados psíquicos, angustias, visiones dobles que irrumpen desde el fondo del espejo, y nos avisa de que bajo los ropajes de la belleza, tras la piel del deseo, se oculta la fragilidad y la turbiedad, mujeres de mirada herida, criaturas que combaten la insoportable melancolía del sueño. He aquí un pintor extraordinario e inadvertido, riguroso con los materiales y consigo mismo, que trasciende la realidad y nos sitúa en el borde del abismo, en el umbral mismo del dolor y del escalofrío.

Antón Castro
Exposición Retrospectiva 1990-2000, Palacio de Sástago, Zaragoza, enero 2001.




(...) A primera vista, estas pinturas destacan por su excelente calidad técnica en la representación realista, lograda, como se hacía en el siglo XVII, mediante veladuras de óleo sobre una base luminosa de temple. Pero, sobre todo, llama la atención la atmósfera inquietante, morbosa y en ocasiones siniestra de unas pinturas protagonizadas por rostros y por cuerpos desnudos (…) Más allá de esta primera impresión, la de Dino Valls resulta ser una obra coherente, moderna y no esteticista, no realista ni neoclásica en lo que se refiere a los contenidos, de carácter conceptual y simbolista.
Estas pinturas permiten precisamente una crítica del clasicismo. Los seres humanos que en estos cuadros aparecen desnudos y son objeto de frías exploraciones y mediciones recuerdan que la obsesión por el orden clásico y la belleza medida convierten al sujeto en objeto. Se aprecia en estas obras un cierto sadismo en la medición, una violencia de la mirada, del instrumento escrutador. Son cuadros que revelan una oscura relación entre la belleza clásica y el martirio (…)

Juan Bufill
La Vanguardia, Barcelona, 20 octubre 2000.




(...) Excepcional dibujante y profundo conocedor del oficio pictórico, realiza una obra culta, de inconfundible personalidad, inquieta e inquietante, realista y mágica, perversa e inocente, poética y cruel, que le sitúa, sin duda, entre los más destacados artistas del momento, separándole radicalmente, de los cultivadores de un realismo fotográfico carente de imaginación y de potencia creadora. (...)

Mario Antolín Paz
Diccionario de pintores y escultores españoles del s.XX. Madrid, 1999.




El arte es el único medio que permite al hombre unir su pensamiento lógico y su pensamiento mágico, redimiéndole de la profunda dicotomía que existe entre ambos.La curiosidad nos incita a franquear el terreno de la lógica, haciendo que nuestra mirada se dirija hacia más allá de lo reconocible.Quizá sea éste el punto de inflexión del pensamiento que nos conduce a la irrealidad en la pintura de Dino Valls.
Uno de los privilegios que se disfrutan en la dedicación al arte es aquel que se refiere a una forma especial de posesión.Aunque el deseo de aprehensión de una persona a otra nunca es realizable completamente, el recrear una imagen cuya posesión comienza y termina estrictamente en la propia recreación en sí, es una prerrogativa eminentemente artística, la cual, además de resultar mucho más satisfactoria, acompaña a otro aspecto de no menor importancia: el concepto de endopatía, según el cual para pintar una figura hay que convertirse en ella.Y al igual que todos los cuadros son autorretratos, en las paredes sólo se cuelgan espejos, lo que viene a extender la relación de participación e incidencia entre la obra de arte, el autor y el espectador.
Por otra parte, la relación entre el que mira y lo que es mirado, al estar basada en el poder proyector que el inconsciente hace surgir en el que contempla, provoca la aparición de los arquetipos y termina estableciendo una comunicación activa entre la obra y el receptor.
La mirada descubre la pintura y ésta nos revela aquello que nosotros sólo conocemos intuitivamente: lo irracional.Y es en nuestro intento de racionalizarlo cuando nace el conflicto, que proviene de nuestro inconsciente cultural colectivo, al que la indagación científica continúa intentando desenmascarar.
Del mismo modo que el sueño se viste de realidad para hacerse identificable con lo consciente, la pintura de Dino Valls concibe su idea plástica partiendo de la irrealidad interior del artista.Ni el realismo como naturalismo, ni un somero enfoque personal del mundo real le conciernen.No es el exterior y su realidad objetiva lo que atrae, sino lo contrario.Se trata de una búsqueda en el interior de uno mismo, de adentrarse en donde se almacena lo subyacente a la experiencia cotidiana.El pintor revela en su obra esos conflictos profundos, y el espectador los reconoce como parte de su lucha interna, ya que pertenecen a la misma esencia humana.

Art is the only medium which allows man to fuse his logical and magical thoughts redeeming him from the profound dichotomy that exists between both. Curiosity incites us to go beyond logic and to look further than what is recognisable. Perhaps this could be a point of inflexion of thought that leads us to the unreality in Dino Valls’s art.
One of the privileges to be enjoyed in the dedication to art is that which refers to a special form of possession. Although the desire of understanding one another is never realised completely, to recreate an image whose possession begins and ends strictly in the creation itself is an especially artistic prerogative which besides being much more satisfactory, accompanies another aspect, of no less importance: the concept of endopathy, according to which to paint a figure you have to transform yourself into it. And just as all paintings are self portraits, only mirrors hung on walls and this brings about the relationship of participation and effect between the work of art, painter and spectator. On the other hand the relationship between the one who looks and what he looks at is based on the power of projection in the subconscious of the spectator and provokes the appearance of archetypes and finishes by establishing an active communication between the work of art and the spectator.
The eye discovers the painting and the latter reveals what we know only intuitively: irrationality. And it is in our endeavour to rationalise it that we create conflict which derives from our collective cultural subconscious and which scientific research is still trying to unmask.
In the same way as dreams have the appearance of reality so as to make themselves identifiable with the conscious, Dino Valls’s painting conceives its plastic ideas from the unreal inner-self of the artist. Neither realism as naturalism nor a superficial personal approach to the real world concerns him. It is not the exterior and its objective reality that attracts him but the contrary. It is all about the search in one’s inner-self, about delving where underlying daily experience is stored. In his painting the artist reveals those deep conflicts and spectator accepts them as part of his internal struggle, for they belong to the same human essence.

Alicia Guixá
Prestige Magazine - Espiral de las Artes, nº 44, Madrid, diciembre 1999.



La realidad mística. La razón oculta: Las relaciones que este pintor establece, más allá de la estética, están emparentadas con la profunda contemplación de lo más espiritual, casi religioso, que puede llevar al éxtasis del conocimiento del más alto. Toda la obra de este artista gira en torno a la transformación de lo que antes llamábamos realidad en una iconología o catálogo de imágenes que adquieren su última trascendencia, no en su pura significación, sino en cuanto están al servicio o se complementan con la de otras figuras o cosas representadas. (...) Sobre todo, Dino Valls no es un realista. Su cabeza, sus manos trabajan con otra materia, con otros pigmentos y componentes que le llevan a la ficción, al propio mundo inventado que simula una realidad inexistente. (...)
Hay angustia donde hay amor, hay erotismo donde se encuentra la muerte. Donde se desestima lo obvio existe la vida. Conoceréis un pintor donde haya pensamiento.

Gabriel Villalba
Catálogo de la exposición “Four from Madrid”, Oglethorpe U. Museum,
Atlanta, septiembre 1994.




(...) Esa capacidad de interiorizar la realidad es en Valls, profundo conocedor de las técnicas de los grandes maestros, una aventura del espíritu en el ser humano está desgarrado por fuerzas superiores. Hay una fuerza irracional en esta obra. (...)

Armando Álvarez Bravo
El Nuevo Herald, Miami, 29 octubre 1994.




(...) La pintura de Dino Valls, dentro de una frialdad técnica y temática, está abierta, precisamente por ello, a todo tipo de conjeturas, porque quiere plasmar en ella todo aquello que no se puede expresar o aprehender con la razón. Y esa es su paradoja. Es la conjunción de lo consciente con lo inconsciente, de lo subjetivo con lo objetivo, de lo fácil con lo dificultoso, de lo circunstancial con lo eterno. Ahí entra la mirada del espectador que proyecta sobre el lienzo todos sus gozos e inquietudes, llegándose a una simbiosis tan perfecta que ya no se sabe quién es quién, qué es qué... (...)

Manuel Merchán
Antiqvaria nº 83, Madrid, abril 1991.




(...) Dino Valls es un gran pintor, su obra en sí es un homenaje al arte y a la espiritualidad que, en épocas más volcadas a hacia lo trascendente, le daba su razón de ser. (...)
Los ojos de sus figuras son tremendos no sólo porque comunican una emoción -también lo hacen los ojos picassianos-, sino porque contienen la sangre, las lágrimas y porque, tras ellos, está todo el entramado de nervios, a su alrededor los huesos, porque cada cosa ha sido estudiada, comprendida, asimilada con meticulosidad leonardesca. (...)

Javier Rubio Nomblot
El Punto de las Artes, Madrid, 19 abril 1991.