(...) Las obras de Valls están hechas para perdurar.
(...)
Aún hay más maneras de mirar al arte, y una en particular
debe ser aplicada al tipo de obra que produce Dino Valls. Su manera de aplicar
la técnica, minuciosamente organizada, es lo opuesto de la espontaneidad.De
hecho, lo primero que se nos ocurre al intentar describir su arte es que
Valls es, en el sentido más estricto, un pintor conceptual.
El elemento conceptual de su obra resalta más cuando añadimos
que las figuras que emplea en sus obras son puras invenciones, ni siquiera
modelos tomados de la vida real.
(...) es el representante español
de un tipo de arte nuevo e intrigante que está comenzando a desafiar
muchas de las respetadas presunciones del Arte Moderno del siglo XX y las
nociones sobre qué es y qué no
es vanguardia. (...)
En las pinturas de Valls, es la psicología de
la escena la que es protagonista. Sus figuras, nunca inspiradas en la vida
real como he mencionado antes, son esencialmente como urnas que encierran
los eventos emocionales, en las cuales podemos examinar su contenido a través
de un cristal transparente.
(...) Sus figuras ahora nos desafían en
su propia identidad. Lo que representan es algo que no tiene por qué luchar
por ser moderno o contemporáneo tal
y como se entienden estos términos hoy en día. No son imágenes
reconfortantes. No se asemejan al cómodo sillón al
cual, según Matisse, todos los buenos cuadros debían parecerse.
Estas obras impresionan por su destreza técnica y la delicada poesía
que evocan. A su vez, lo que llama la atención es la precisión
con la que recoge el espíritu incierto de nuestros tiempos. No sólo
la precisión hace que estas obras sean memorables, sino que la sofisticación
intelectual que las concibe logra que el mensaje sea comunicado con más
fuerza y nitidez. En unos tiempos en los que hemos olvidado casi por completo
lo que es una buena pintura, en Valls encontramos la obra de un artista que
es plenamente conocedor de sus poderes.
Edward Lucie-Smith
Ensayo para monografía “Dino
Valls: ex picturis”,
Mira Editores, Zaragoza, 2001.
(…) Valls is, in terms of skill, at least as gifted as Dali. In terms of what he has to say about the world we live in, he is a much more profound and serious artist.
Edward Lucie-Smith
Texto para el catálogo de la exposición “Psicostasia”,
Galleria Il Polittico, Roma, mayo 2006.
(...) A Spanish artist who favours erotic subtexts is Dino Valls (b.1959). (His paintings) demonstrates his extraordinary level of painterly skill and the way in which he makes use of classical archetypes while at the same time contradicting or subverting them. (...)
Edward Lucie-Smith
Art Tomorrow ,
Ed. Pierre Terrail, Paris, 2002.
(…) The predominant element in Dino Valls's painting, as we shall
try to prove in this essay, is the manipulation of the concept of time,
be it either historical (real time) or fictitious time which contributes
to the unique character of his work. (…)
Valls's art is fabricated
in the interior of the studio, it is conceptual and not inspired in real life
experience or plein air: it is not
the result of direct observation. His art is the product of his memory
and imagination. (…)
Dino Valls does not portray the unique
and instantaneous moment of the exterior world. On the contrary, he presents
it idealized and stable in order to compare it with the constantly changing
interior world; the interiors and imagined scenes, the attrezzo of
his works serve as the background for the interior, spiritual dimension.
There is a slow evolution from the scenario filled with motifs towards
a starkness, a deprivation of secondary elements. We shall see how the
artist manipulates these scenarios as containers that reflect the interior
psychic state. (…)
The compositions and portraits elaborated
by Valls are completely conceptual and are in no way based on photography,
a very common practice today. (…)
The artist, a doctor
in medicine, applies from the outset a scientific anatomical study in order
to carry out a detailed scrutiny of the human body. (…)
In
conclusion, Valls continues to analyze modern and postmodern content through
figuration, employing traditional techniques of Flemish and Italian oil
painting which are painstakingly researched and then personalized, not
a common practice among today’s painters. He usually draws small
preparatory sketches before transferring his idea to paint on wood or canvas.
He uses layers of tempera before he applies the transparent oil paint that
intensifies the tempera colors underneath. His aim is to maintain the light
that is reflected by the lower layers. To paraphrase the artist, his artistic
mission, both technical and conceptual, is to share and contribute darkness.
His paintings do not explain, but make an appeal to the unknown and darkest
side of human nature. "Obscurum per obscurius, igotum per ignotius." (An
old alchemist saying).
(...) El elemento con mayor presencia en la obra de Valls y que le otorga
un carácter tan personal, como probaremos en este ensayo, es la manipulación
del concepto del tiempo, tanto histórico como ficticio. (...)
El suyo
es un arte de atelier y no de plein air, no es
el fruto de la observación directa. Es un arte producto de la memoria
y de la imaginación. (...)
Dino Valls no retrata el momento único
e instantáneo del mundo exterior. Al
contrario, lo presenta como algo idealizado y estable para contrastarlo con
el mundo interior cambiante; los interiores y escenarios ingeniados, el attrezzo de
sus obras, sirven de fondo a la dimensión espiritual interior. Existe
una evolución paulatina desde el escenario repleto de motivos hacia
una desnudez, una desprovisión de elementos del fondo. El artista
manipula estos escenarios como contenedores que reflejan el estado psíquico
interior. (...)
Las composiciones y retratos elaborados por Valls son completamente
conceptuales, y no están basados en la fotografía, una práctica
habitual hoy en día. (...)
El artista, licenciado en Medicina, aplica
el estudio científico
de la anatomía para realizar un detallado escrutinio del cuerpo humano.
(...)
En conclusión, Dino Valls prosigue con su análisis del
contenido moderno y postmoderno a través de la figuración,
empleando técnicas de la pintura flamenca e italiana al óleo.
Valls investiga meticulosamente los procedimientos, y posteriormente los
personaliza; una práctica poco habitual en el pintor de hoy. Normalmente,
dibuja pequeños
bocetos preparatorios, para después transferir su idea a la pintura,
sobre un soporte de madera o lienzo. Usa capas de temple antes de aplicar
el óleo transparente que intensifica el color de la témpera
subyacente. Su propósito es mantener la luz que viene reflejada desde
las capas previas más claras del temple. En palabras del pintor, su
labor artística, tanto técnica como conceptual, consiste enaportar oscuridad. Sus
cuadros no explican, sino que apelan a lo más oscuro o desconocido
del ser humano. “Obscurum per obscurius, ignotum per ignotius”,
(antiguo lema alquímico).
Catherine Coleman
Ensayo para monografía “Dino
Valls: ex picturis”,
Mira Editores, Zaragoza, 2001.
(...) Valls non è certo artista da lasciare indifferenti: affascina e poi magari respinge; inquieta e forse ferisce. Ma è impossibile che i suoi quadri suscitino un sentimento di assuefazione. (...) Valls, va detto subito, è pittore provvisto di un virtuosismo sorprendente; che, durante un ventennio, si è applicato a studiare meticolosamente le tecniche, l’iconografia e l’iconologia di 600 anni di arte occidentale; un pittore ossessivamente intento al conseguimento della perfezione, sia nella tecnica (quella preferita -ma non l’esclusiva- è la sofisticata tempera all’uovo su tavola, con velature di pittura ad olio), che nella risoluzione dell’immagine. (...) Valls non è affatto un pittore realista, semmai proprio il contrario. Arte, la sua, immaginativa e mentale, metamorfica, non di rado visionaria, sempre distaccata dal riscontro diretto con la natura, e tutta nutrita della storia dell’arte. È stato anche possibile ipotizzarne una valenza concettuale (...)
Carlo Fabrizio Carli
Catálogo de la
exposición Barathrum, Galleria
Il Polittico, Roma, febrero 2004.
(...) Valls’s paintings are extraordinarily precise and painstaking,
with obsessive attention paid to every little detail, whether it’s
the marks on the skin of a girl or marks left on the stone floor, and even
the most insignificant reddening around the eyes or cracks on the lips
of a little girl; this is the heir of the best tradition in Spanish realism
with its merciless and dramatic load of tears, ecstasy and sweat and its
tragic perception of existence. Yet unlike many of his colleagues who look
to the experiences of ancient painting, he does not use real models, and
much less photographs. (...)
(...) La pittura
di Valls è straordinariamente precisa,
minuziosa, maniacalmente attenta ai minimi dettagli, si tratti delle
macchie sulla pelle di una ragazza o dei segni lasciati sulla pietra di
un pavimento, ma anche del più insignificante arrossamento intorno
agli occhi o delle screpolature sulle labbra di una bambina; figlia, in
questo, della migliore tradizione del realismo spagnolo, con il suo carico
impietoso e drammatico di lacrime, estasi e sudore, e col suo sentimento
tragico dell'esistenza. Eppure I'artista non utilizza, al contrario
di molti suoi colleghi che guardano alle esperienze della pittura antica,
modelli reali, e tantomeno fotografie. (...)
Alessandro Riva
Carnet Arte, Milano,
enero 2004.
(...) La pittura di Valls associa ad una tecnica raffinatissima una complessità intellettuale e culturale, che inducono e sottomettono lo spettatore al fascino vertiginoso della visione di un abisso. (...) Gli attori che vivono dentro l’abissalità della pittura di Valls sono i corpi nudi di fanciulli e fanciulle, uomini, donne e vecchi, sottoposti ad un gioco inesplicabile che li consegna, come vittime prenatali, ad una tirannia enigmatica e sconosciuta. L’intensità drammatica di questi corpi sacrificali, annuncia e denuncia la tragedia del destino umano. (...) Valls dipinge non solo questa carne corruttibile ma ne dipinge anche la pelle, il derma, in maniera prodigiosa, essa è insieme l’involucro misterico, luminoso e oscuro che consegna l’uomo all’essenza sacrificale del proprio destino.
Alberto Abate
Avanti,Roma, 28 enero
2004.
(...) Y con nueva figuración queremos decir pintura inquietante y hermosa, rebosante de conceptualidad y de desasosiego. Demuestra su dominio del dibujo, la artesanía trascendida en el arte del óleo, el oficio de mirar. Dino Valls viaja, desde la claridad y la conciencia, hacia la oscuridad que nos habilita y nos conforma íntimamente. Desvela estados psíquicos, angustias, visiones dobles que irrumpen desde el fondo del espejo, y nos avisa de que bajo los ropajes de la belleza, tras la piel del deseo, se oculta la fragilidad y la turbiedad, mujeres de mirada herida, criaturas que combaten la insoportable melancolía del sueño. He aquí un pintor extraordinario e inadvertido, riguroso con los materiales y consigo mismo, que trasciende la realidad y nos sitúa en el borde del abismo, en el umbral mismo del dolor y del escalofrío.
Antón Castro
Exposición Retrospectiva
1990-2000, Palacio
de Sástago, Zaragoza, enero 2001.
(...) A primera vista, estas pinturas destacan por su excelente calidad
técnica en la representación realista, lograda, como se hacía
en el siglo XVII, mediante veladuras de óleo sobre una base luminosa
de temple. Pero, sobre todo, llama la atención la atmósfera
inquietante, morbosa y en ocasiones siniestra de unas pinturas protagonizadas
por rostros y por cuerpos desnudos (…) Más allá de esta
primera impresión, la de Dino Valls resulta ser una obra coherente,
moderna y no esteticista, no realista ni neoclásica en lo que se refiere
a los contenidos, de carácter conceptual y simbolista.
Estas pinturas
permiten precisamente una crítica del clasicismo.
Los seres humanos que en estos cuadros aparecen desnudos y son objeto de
frías exploraciones y mediciones recuerdan que la obsesión
por el orden clásico y la belleza medida convierten al sujeto en objeto.
Se aprecia en estas obras un cierto sadismo en la medición, una violencia
de la mirada, del instrumento escrutador. Son cuadros que revelan una oscura
relación entre la belleza clásica y el martirio (…)
Juan Bufill
La Vanguardia, Barcelona,
20 octubre 2000.
(...) Excepcional dibujante y profundo conocedor del oficio pictórico, realiza una obra culta, de inconfundible personalidad, inquieta e inquietante, realista y mágica, perversa e inocente, poética y cruel, que le sitúa, sin duda, entre los más destacados artistas del momento, separándole radicalmente, de los cultivadores de un realismo fotográfico carente de imaginación y de potencia creadora. (...)
Mario Antolín Paz
Diccionario de
pintores y escultores españoles
del s.XX. Madrid, 1999.
Art is the only medium which allows man to fuse his logical and magical
thoughts redeeming him from the profound dichotomy that exists between
both. Curiosity incites us to go beyond logic and to look further than
what is recognisable. Perhaps this could be a point of inflexion of thought
that leads us to the unreality in Dino Valls’s art.
One of
the privileges to be enjoyed in the dedication to art is that which refers
to a special form of possession. Although the desire of understanding one
another is never realised completely, to recreate an image whose possession
begins and ends strictly in the creation itself is an especially artistic
prerogative which besides being much more satisfactory, accompanies another
aspect, of no less importance: the concept of endopathy, according to which
to paint a figure you have to transform yourself into it. And just as all
paintings are self portraits, only mirrors hung on walls and this brings
about the relationship of participation and effect between the work of
art, painter and spectator. On the other hand the relationship between
the one who looks and what he looks at is based on the power of projection
in the subconscious of the spectator and provokes the appearance of archetypes
and finishes by establishing an active communication between the work of
art and the spectator.
The eye discovers the painting and the latter
reveals what we know only intuitively: irrationality. And it is in our
endeavour to rationalise it that we create conflict which derives from
our collective cultural subconscious and which scientific research is still
trying to unmask.
In the same way as dreams have the appearance
of reality so as to make themselves identifiable with the conscious, Dino
Valls’s painting
conceives its plastic ideas from the unreal inner-self of the artist. Neither
realism as naturalism nor a superficial personal approach to the real world
concerns him. It is not the exterior and its objective reality that attracts
him but the contrary. It is all about the search in one’s inner-self,
about delving where underlying daily experience is stored. In his painting
the artist reveals those deep conflicts and spectator accepts them as part
of his internal struggle, for they belong to the same human essence.
Alicia Guixá
Prestige Magazine
- Espiral de las Artes, nº 44,
Madrid, diciembre 1999.
La realidad mística. La razón oculta: Las relaciones que este
pintor establece, más allá de la estética, están
emparentadas con la profunda contemplación de lo más espiritual,
casi religioso, que puede llevar al éxtasis del conocimiento del más
alto. Toda la obra de este artista gira en torno a la transformación
de lo que antes llamábamos realidad en una iconología o catálogo
de imágenes que adquieren su última trascendencia, no en su
pura significación, sino en cuanto están al servicio o se complementan
con la de otras figuras o cosas representadas. (...) Sobre todo, Dino Valls
no es un realista. Su cabeza, sus manos trabajan con otra materia, con otros
pigmentos y componentes que le llevan a la ficción, al propio mundo
inventado que simula una realidad inexistente. (...)
Hay angustia donde hay
amor, hay erotismo donde se encuentra la muerte. Donde se desestima lo obvio
existe la vida. Conoceréis un pintor donde
haya pensamiento.
Gabriel Villalba
Catálogo de la exposición “Four
from Madrid”, Oglethorpe U. Museum,
Atlanta, septiembre 1994.
(...) Esa capacidad de interiorizar la realidad es en Valls, profundo conocedor de las técnicas de los grandes maestros, una aventura del espíritu en el ser humano está desgarrado por fuerzas superiores. Hay una fuerza irracional en esta obra. (...)
Armando Álvarez Bravo
El Nuevo
Herald, Miami, 29 octubre 1994.
(...) La pintura de Dino Valls, dentro de una frialdad técnica y temática, está abierta, precisamente por ello, a todo tipo de conjeturas, porque quiere plasmar en ella todo aquello que no se puede expresar o aprehender con la razón. Y esa es su paradoja. Es la conjunción de lo consciente con lo inconsciente, de lo subjetivo con lo objetivo, de lo fácil con lo dificultoso, de lo circunstancial con lo eterno. Ahí entra la mirada del espectador que proyecta sobre el lienzo todos sus gozos e inquietudes, llegándose a una simbiosis tan perfecta que ya no se sabe quién es quién, qué es qué... (...)
Manuel Merchán
Antiqvaria nº 83,
Madrid, abril 1991.
(...) Dino Valls es un gran pintor, su obra en sí es un homenaje
al arte y a la espiritualidad que, en épocas más volcadas a
hacia lo trascendente, le daba su razón de ser. (...)
Los ojos de sus
figuras son tremendos no sólo porque comunican una
emoción -también lo hacen los ojos picassianos-, sino porque
contienen la sangre, las lágrimas y porque, tras ellos, está todo
el entramado de nervios, a su alrededor los huesos, porque cada cosa ha sido
estudiada, comprendida, asimilada con meticulosidad leonardesca. (...)
Javier Rubio Nomblot
El Punto de las Artes,
Madrid, 19 abril 1991.